Mientras el verano alcanza su clímax, la industria de la moda ya gira la mirada hacia el otoño invierno 2025/26. Las pasarelas internacionales han dejado claro que esta temporada será una celebración del contraste: minimalismo refinado frente al maximalismo exuberante; nostalgia histórica frente a expresiones contemporáneas. Descubre las tendencias clave:

Inspiradas por el drama ochentero, las pasarelas de Prada, Miu Miu, Balmain, Loewe, Bottega Veneta o Margiela han retomado las hombreras marcadas y los cortes arquitectónicos que definen cinturas y hombros con fuerza y precisión. El blazer estructurado se consolida como el comodín absoluto: oversized, con hombros definidos, cintura marcada y tejidos como lana fría, tweed o sarga.

El traje sastre regresa en su versión más fresca: pantalones de tiro alto, faldas midi asimétricas y blazers fluidos que abandonan la rigidez clásica en favor de líneas más ligeras. Diseñadores como Givenchy, Victoria Beckham o Hermès fusionan formalidad con sensualidad sutil, apostando por tonalidades neutras y monocromáticas.
El otoño 2025 da la bienvenida al lema "más es más": maximalismo con volantes, capas superpuestas, tejidos brillantes o aplicaciones de pedrería. Las piezas se llenan de movimiento con drapeados, lentejuelas, flecos tan dramáticos que marcan el look. Marni, Moschino, Zankov o Prabal Gurung lideran esta tendencia colorida y exuberante.

Los tejidos translúcidos, como la gasa, el tul o el encaje, resurgen con sensualidad y sofisticación, a menudo adornados con pedrería o bordados elegantes. Dolce & Gabbana, Ferragamo, Givenchy o Alaïa han mostrado looks de transparencias trabajadas, ideales para eventos nocturnos o propuestas de alta expresión estética.
El cuero suave (real o vegano) vuelve con fuerza en tonos tierra y naturales: faldas lápiz, pantalones palazzo, gabardinas y camisas oversized. Marcas como Stella McCartney o Chloé lo incorporan desde el enfoque sostenible sin sacrificar ni un ápice de glamour. En paralelo, la piel sintética XXL irrumpe como must-have para abrigos y piezas statement, combinando comodidad y sofisticación.

Esta temporada oscila entre tonos cálidos y audaces. El marrón chocolate emerge como el protagonista absoluto: elegante, favorecedor y versátil, presente en satén, lana, cuero o terciopelo, combinando a la perfección con crema, mostaza o burdeos.
Simultáneamente, el púrpura eléctrico (electric purple) se posiciona como el color revelación del otoño: vibrante, retro y glamuroso, combinado en velvet blazers, vestidos y abrigos con un aire audaz y teatral.
Leopard, cebra y, en especial, estampado de serpiente se reinventan en tonos tierra, grises apagados y marrones suaves, funcionando como "neutros modernos" que combinan con casi todo. La pitón se destaca en pieles tratadas, vestidos y accesorios de marcas como Tom Ford, Rick Owens o Duran Lantink.

El nomadic spirit propone siluetas fluidas, bordados, capas y joyería artesanal que aportan espontaneidad a los looks invernales. Este boho chic más refinado se ve en Chloé, Isabel Marant y otros, enfatizando blusas vaporosas, flecos y prendas étnicas con movimiento natural.
Los maxi collares se consolidan como accesorio estrella: cadenas gruesas, perlas oversize y piezas escultóricas que elevan cualquier outfit sobrio. También se destacan los cinturones de cuero, a menudo usados en doble vuelta o apilados para definir siluetas más estructuradas. Y el bolso del otoño tiene nombre: modelos estructurados con iniciales metálicas (los "G Bags" estilo Coach) son la inversión de moda.

Una tendencia inesperada pero contundente: las pirate boots, inspiradas en iconos piratas del siglo XVIII, con caña alta, hebillas y aspecto aventurero. Dolce & Gabbana, Miu Miu y Onitsuka Tiger reimaginan este estilo con un enfoque contemporáneo y rebelde.
Por otra parte, los tacones sensatos (kitten heels) se consolidan como la alternativa cómoda y sofisticada frente a los stilettos imponentes.
El otoño-invierno 2025/26 combina nostalgia de décadas pasadas (Victorianismo, 80s, Y2K) con modernidad desenfadada. Desde la sastrería contemporánea hasta el maximalismo dramático; desde los tonos tierra y chocolate hasta la electricidad del púrpura, esta temporada ofrece una paleta de posibilidades para todos los estilos.
La clave: ser auténtica. Ya sea optando por la sobriedad refinada o afro boho audaz, las tendencias permiten expresar la individualidad con elegancia.
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